• Andrés Castro Murcia

El paro de transportadores Vol. 2

En la entrada de ayer (El paro de transportadores Vol. 1) me referí de algunos aspectos acerca de la legitimidad del paro. Sin embargo, hoy quiero referirme a una causa histórica de la dependencia de los transportadores y conductores en el país.


Colombia es un país con una muy diversa riqueza geográfica, que resulta ser un obstáculo en el momento de unir las locaciones y centros urbanos de las regiones nacionales.


Al igual que en el resto del mundo, el transporte inició con rutas para que las pudieran recorrer en caminos de a pie. Después se mejoró para que fueran los carruajes quienes los recorrieran. Finalmente se pudo ampliar para que los vehículos motorizados transitaran por ellos. Al tiempo, la industria naval construía “ferrys” más grandes y con mayor capacidad de carga, las aeronaves aumentaban su capacidad de cargar peso a bajo costo y las líneas férreas se expandían a nivel mundial. No obstante, en Colombia solo fue trascendente el transporte por carretera.


Los trenes, que en realidad son la opción más viable y económica, en Colombia por sugerencia de la sociedad Colombiana de Ingenieros se hicieron con una trocha (espacio entre las ruedas del tren) más angosta que en el resto del mundo. El problema de este método es que se debe tener un espacio más grande para garantizar mayor estabilidad de los vagones. De esta manera Colombia quedó relegada al atraso cuando este anticuado método fuera descartado por el resto del mundo.



Estampilla en honor a la flota mercante grancolombiana

La flota gran colombiana que fue la insignia de los ferrys en el Río Magdalena y transportaba la carga desde el interior del país hasta la costa atlántica fracasó, entre otras razones, porque la ausencia de dragado del río no permitió la constante navegabilidad del más importante afluente acuático del país.



Y la otra vía que era la aérea, se cerró cuando se monopolizó el negocio en el país. Con la unificación de SCADTA (Sociedad Colombo-Alemana de Transporte Aéreo) y SACO (Sociedad Aérea Colombiana) en los años 40´s del siglo pasado, se llegó a la monopolización del mercado; esta alianza hoy es Avianca. Un mercado con mucho potencial no utilizado y que desperdicia las más de 800 pistas aéreas del país y más de 300 aeropuertos certificados por la Aeronáutica Civil de Colombia.


La conclusión es que quedamos enclaustrados en un sistema arcaico, ineficiente y costoso para el transporte de carga y de pasajeros, gracias a la mala decisión de la Sociedad Colombiana de Ingenieros y a Avianca.


Como postada, tal como ayer lo comenté en El paro de transportadores Vol. 1, la protesta que tenía un objeto de reivindicación social, ahora está más que permeada por la violencia y una vez más la izquierda le hace zancadilla a sus objetivos.

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