• Andrés Castro Murcia

¿Libertar para “Santrich”?

Actualizado: 9 de oct de 2019

Colombia es un país pasional, un lugar exótico en el cuál le gustaría ver a quienes perpetúan crímenes arder en hogueras en las plazas públicas de cada municipio o ciudad del país. Pero el sentimiento se alborota más cuando al que hay que “quemar vivo” fue de las FARC.


El vídeo en el que relacionaban a “Jesús Santrich” con narcotráfico después de la firma del acuerdo de paz ha sido el ojo del huracán desde hace más de un año. Desde que se publicó ese vídeo un enorme grupo de personas ha deseado poder cumplir el deseo de extraditar al exjefe Guerrillero a Estados Unidos, pero por ahora se van a tener que quedar con las ganas.


Debemos ver este suceso como algo histórico. No porque venció el narcotráfico o el terrorismo, sino porque triunfó la sensatez por encima de las pasiones en nuestro país.


El alegato de si el vídeo fue antes o después de la firma del acuerdo demuestra que en Colombia se empezó a ejecutar el principio de “Toda persona es inocente hasta demostrar lo contrario”, lo que implica un avance en la ideología y consciencia de la sociedad muy importante. Además que como dijo Humberto de la Calle: Si tantas pruebas había, el fiscal debió haber alegado, no renunciado.


También nos desligó del constante cumplimiento de los deseos de EE. UU.. En esta situación con bastante autonomía se puede decir que Colombia tomó la situación por las riendas y tomó decisiones en los asuntos internos.


Por otra parte, es destacable la separación entre la justicia ordinaria y la JEP. La segunda se formuló para acabar un conflicto, dar el siguiente paso y acabar con los problemas, y así se está haciendo. Que hayan sido los magistrados de la JEP quienes solicitaron las pruebas, quienes estuvieron acosando a la justicia estadounidense por el envío de las pruebas y quienes tomaron la decisión significa que dichos tribunales son eficientes y que podrán llevar a cabo sus funciones.


Finalmente, es una demostración que para los ortodoxos que aún quieren ver el país ardiendo en una guerra, en la era del posacuerdo no tienen cabida. A ellos solo les queda renunciar, como al fiscal Martínez; o seguir en una lucha enceguecida que perderán con el pasar del tiempo.


Pdta: No defiendo a Santrich ni a las FARC por sus crímenes. Considero que este suceso es un avance para el sistema judicial y para Colombia como sociedad.

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